José, mi abuelo paterno, fue todo un personaje en mi niñez. Carnicero retirado, burrero por vocación y amigo de visitar "su" bar todas las tardecitas. Radical militante en una época donde militar en algo era situación compleja. Hombre de a caballo y facón escondido en la cintura. Y un tipo jodido. Muy. Gracias a él pisé por primera y única vez un hipódromo. Camine por Villa María (para los que no la conocen, la recomiendo, tiene algo) acompañado de este hombre grandote de buen bigote blanco y paso decidido sintiéndome especial y rodeado de magia. De la mano (se imaginan un tipo rudo, de metro noventa, con facón en la cintura caminando de la mano con un nene de seis años?) me llevaba a recorrer fábricas donde trabajaban amigos, que se desvivían por quedar bien parados ante el Nono josé. De estas situaciones siempre el beneficiado era quien acá escribe, que recibía un trato casi como de "señor importante" volviendo al hogar empachado de cocacolas, alfajores y demás ...