Eh?!

Quién dijo que debes importarme?
Quién, por enésima puta vez, quien te metió en la cabeza que vos y tus cosas deben significar algo para mi?
Qué? Acaso el hecho que vengas a sentarte en mi mesa y hables estupideces durante media hora implica que yo luego ME VEA OBLIGADO a escuchar tus penas?
Quién sos? con que permiso te metes en mi vida y me la llenas de mierda? Sos la consecuencia de cinco minutos de calentura.
Vivís solo porque tus papis no supieron cuidarse en su momento de celo. Solo una catastrófica consecuencia. No hay méritos en eso.
Ah, me aprecias. Ok, entonces alejate de mi espacio. Es lo mas sano para ambos.
Para mi psiquis y para tu integridad física.
No valgo dos pesos, acordate que esas fueron tus palabras años atrás.
Vos. Vos y todas tus cosas.
A la porra.
A la porra y gangrena (leíste Benedetti alguna vez o solo coelho en una playa este verano, despatarrado mirando a tu chica mojarse con cada picha que pasa?).
En que espacio acotado de tu granhermanizado cerebro anidó la idea que nosotros podemos compartir algo?
No. Le erraste de galleta. Esta es muy dura para vos. Aún cuando pretendas remojarla en adulaciones baratas.
En mi vida, hoy, los espacios reservados para sincerebros están todos ocupados.
Esta es una buena noche para matarte. Y después sentarme en mi nuevo patio a tomar una cerveza. Y sacarme las costras.
Rain, rain over me... pero no hay paraguas para vos.

La herencia del nono José

José, mi abuelo paterno, fue todo un personaje en mi niñez. Carnicero retirado, burrero por vocación y amigo de visitar "su" bar todas las tardecitas. Radical militante en una época donde militar en algo era situación compleja. Hombre de a caballo y facón escondido en la cintura.
Y un tipo jodido. Muy.
Gracias a él pisé por primera y única vez un hipódromo. Camine por Villa María (para los que no la conocen, la recomiendo, tiene algo) acompañado de este hombre grandote de buen bigote blanco y paso decidido sintiéndome especial y rodeado de magia. De la mano (se imaginan un tipo rudo, de metro noventa, con facón en la cintura caminando de la mano con un nene de seis años?) me llevaba a recorrer fábricas donde trabajaban amigos, que se desvivían por quedar bien parados ante el Nono josé. De estas situaciones siempre el beneficiado era quien acá escribe, que recibía un trato casi como de "señor importante" volviendo al hogar empachado de cocacolas, alfajores y demás artículos suntuosos.
José no era un tipo fácil en absoluto. Terco al extremo. Austero en sus modos y mas aún en sus demostraciones. Pero yo era su único nieto varón, así que tenía ciertos privilegios.
Los verano los pasaba en su casa. Tres meses de magia. Con un patio que incluía un gallinero misterioso, caballos asomando por el tapial, muchísimos pájaros en jaulas, dos teros sueltos casi dueños de toda la casa y plantas plantas y mas plantas. Durmiendo hasta tarde. Desayunando mate cocido y pan con manteca y azúcar mientras él tomaba sus mates y Cori (mi abuela) empezaba a preparar el almuerzo para quince, aunque eramos solo tres. Siempre en silencio.
Tardes de pescar mojarritas. Tardecitas visitando "su" bar.
Era un tipo que sin palabras excesivas despedía calma seguridad y confianza.
Como los hombres de la familia, tuvo una vida corta. Intensa, pero corta.
Cuando murió, no fue de las muertes mas lindas, si es que eso existe. Yo andaba por los diecisiete años y recuerdo a mi papá entrar super serio en el lugar donde yo estaba y decir simplemente "vamos, nos vamos a Villa María". Nada mas, no hacía falta.

Pero me dejo una pequeña herencia.

Una mañana, a mis seis años, mientras yo tomaba mi acostumbrado mate cocido y el sus mates, y rompiendo el silencio usual y casi obligatorio, mirando un punto perdido en el horizonte José, con su tono mas serio y profundo me dice: " mirá nene, hay dos cosas que nunca tenés que olvidar. Los caballeros siempre, pero siempre, usan CAMISETA. Y por mas que intentes, intentes e intentes... es al pedo empujar si la pinchila es corta"
Después, siguió con el mate y el silencio. Como si nada.
La herencia del nono se transformó en una historia. Y yo en un tipo que usa camisetas.

Otra vez

Acabo de mudarme.
Tendría que hacer la cuenta y ver en cuantos lugares he vivido. Pero para hacer cosas inútiles, hay otras mas interesantes.
A las 6:30 de cada mañana los gallos gritan.
Sí, GRITAN. El tan difundido canto del gallo es o bien pura mentira o los de este lugar nacieron sin noción para las armonías.

Desde la ventana de mi dormitorio, veo caballos y mas allá campo.
Desde la ventana de mi dormitorio también veo a Lola, tirada patas arriba en medio del patio (aún no entendió que esa extensión verde es césped y no una enorme alfombra, así que hace sus necesidades en el pedazo de cemento que hay saliendo de la casa. Para no ensuciar, vio)
Si miro por la ventana que da al frente, veo al caballo. Al caballo de mi vecino, tomando vino a las 10 de la mañana acostado en un colchón de dos plazas recibiendo el cálido abrazo del sol en el jardín frente a su casa. Ataviado con un minúsculo slip rojo sangre. Sólo con ese minúsculo slip.
Acabo de mudarme. La casa es linda. Y promete ser hogar.
Alguien podria decirme/explicar como CARAJO hago para subir un audio a esta cosa?
Agradecere informacion al respecto.
Saludetes.